«Di esta frase, muévete de esta forma, siéntate así, vístete de esta manera».

Los ‘gurús’ de la seducción te darán toda clase de ‘recomendaciones’ para llamar la atención de *esa* persona.

Pero todo eso es secundario. Mejor, responde a la pregunta:

¿Qué crees que nos atrae de una persona?

Una buena forma de resumir la respuesta es: Creemos que puede ser una pareja ‘ideal’, o cumple con algún tipo de ideal para nosotros.

Pero cada uno de nosotros tiene gustos distintos, ¿No sería mejor ‘ser nosotros mismos’ y ya?

Por una parte, sí.

Ser ‘uno mismo’, te garantiza que vas a atraer personas que están en sintonía con tu personalidad y tus gustos.

Pero hay factores de atracción que son prácticamente universales.

Y no hablo de la belleza o la solvencia económica.

Hablo de la convicción.

Sí, la convicción es extremadamente sensual.

Pero no hablo de que tengas convicción en cosas externas.

Por ejemplo, tener la convicción de que la próxima película de David Fincher será buena.

(Eso no se pregunta).

Me refiero a tener convicción en algo que te has propuesto.

Existen diversos arquetipos que inspiran sensualidad:

– El rebelde sin causa que va en contra de todo

– La emprendedora independiente que resuelve más que McGyver

– Deportistas en todos los niveles

– Cualquiera que haga ciencia por el bien de la humanidad

¿Qué tienen en común?

Todos tienes una muy jodida convicción.

Convicción en sí mismos, convicción en lo que hacen.

Convicción en que lo que se han propuesto va a hacer una diferencia.

Y no lo hacen por los demás. Lo hacen por ellos mismos pues esa fragua que tienen en el pecho no los deja dormir.

Muchas veces me preguntan:

«¿Cómo hago para cautivar / enamorar / seducir / atraer a esta persona?»

Hombres, mujeres de cualquier edad, cultura, nivel socioeconómico, la respuesta es la misma.

¿Eres tú una persona con la que tú querrías estar?

¿Te ‘atraerías’ a ti mismo?

La respuesta a esa pregunta usualmente es dolorosa.

(Y eso es muy bueno, en realidad).

Porque ese impulso por ‘atraer’ a otra persona termina revelándote algo de ti mismo.

Parte de esa respuesta que duele es: No te puedes gustar si no tienes convicción en lo que haces.

¿Te gustaría estar con alguien que se haya resignado a apenas existir?

¿Te gustaría estar con alguien que no tenga un propósito definido, ni mucho menos tenga convicción en lo que hace?

Seguramente no.

Entonces, comienza tú por *NO* ser esa persona sin rumbo.

Sin convicción.

Cuando tienes esa convicción, ese empuje… lo sueltas por los poros.

Es algo que no puedes ocultar.

Un brillo en los ojos, una forma de caminar, una forma de hablar.

No habrá nada que te pare.

Y eso es *irresistible* para el sexo opuesto.

Insisto, todo lo demás es secundario.

Yo (Creo) que conseguí mi propósito: ayudarte a ver más allá de lo evidente.

(Y sin necesidad de usar la Espada del Augurio).

De un doloroso reajuste al que me me sometí en el 2018, surgió un libro.

Quizá ese libro te ayude a ti a encontrar o reajustar tu propósito; no es tarea fácil, pero ayuda mucho tener ejemplos para inspirarte.

Aquí tienes más de 70 ejemplos a lo largo de la historia:

El Salero de Churchill

Y si quieres consultarme directamente, solo escríbeme a info@knesix.com

Mucho éxito en lo que te propongas,

Jesús Enrique Rosas
Puedo escribir toda una historia cuando leo tu lenguaje corporal.

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