Pocas cosas son tan peligrosas como seguir un consejo fuera de contexto.

Por ejemplo, hubo una época en la que las editoriales le dijeron a Stephen King:

«Mira, tienes que frenar la cantidad de libros que escribes al año, vas a agotar a tus lectores».

Para King, eso fue como decirle ‘Trata de no respirar tan fuerte».

De allí que decidió escribir en paralelo, bajo el sobrenombre de Richard Bachman. De hecho, una de las novelas que escribió así fue «The Running Man» (El corredor), la cual escribió en apenas una semana.

Dato curioso: varios críticos que consideraban las novelas de *King* ‘apenas aceptables’, llegaron a aplaudir las de *Richard Bachman*.

Tú sabes, cosas de la vida.

Desde entonces, sigue escribiendo a su propio (y muy prolífico) ritmo.

De esta anécdota hay una lección muy importante que podemos aprender: no solo tenemos que tener buen juicio para aceptar o rechazar consejos; también tenemos que saber adaptarlos a nuestra propia experiencia.

El consejo de ‘No satures a tu público’ ha sido difundido en muchos escenarios. Sin embargo, también hay otro consejo muy importante: ‘La frecuencia con la que te dejas ver, es importante para generar confianza en los demás’.

En otras palabras, mientras más constante y frecuente te ven, mejor, ¿No?

¿No va eso en contra de la ‘saturación’ de tu público?

Te comento cómo he resuelto yo esa aparente paradoja.

Tengo plena convicción en que la frecuencia con la que los demás te ‘encuentran’ a diario, sea presencialmente o en redes sociales, es fundamental para crear confianza y afiliación.

No lo digo porque ‘investigaciones de marketing afirman…’, sino porque es un fenómeno plenamente estudiado en antropología y psicología.

Ahora bien, ¿Por qué consideramos algunas personas agradables a pesar de verlas a cada rato, y a otras apenas las soportamos y tratamos de huirles?

Respuesta: todo tiene que ver con el *valor* que otorgues en cada interacción, no importa lo frecuente que sea.

Ejemplo hipotético: Cada vez que ves a Bernardo (un personaje ficticio), lo ves hablando de sí mismo o pidiéndote algo; si fuese una celebridad, lo verías ‘hasta en la sopa’, con su publicidad. En este caso, la excesiva frecuencia es contraproducente.

Por otra parte, está Alberto; cada vez que te encuentras con él, te sientes bien. Siempre recuerda detalles de conversaciones anteriores y aún en una conversación de pocos segundos, aprendes o te quedas reflexionando sobre algo.

Supongo que te habrás dado cuenta de que algo así es lo que hago yo.

A cada rato te menciono mi curso, ¡Prácticamente todos los días!

Pero no lo hago sin antes asegurarme de que 1) Te distraes con alguna anécdota jocosa, 2) aprendes algo de esa anécdota y 3) te invito a reflexionar y aplicar esa enseñanza para ti mismo.

En resumen: trato de que te sientas bien, y que nuestro encuentro (aún virtual), sea provechoso.

Así que el consejo de «Trata de no saturar a tu público», es relativo.

No solo se trata de un público; puede ser una persona a la cual quieras convencer.

Recuerda que *no se trata de ti*. Se trata de lo que quiere la persona. Demuéstrale, en cada contacto que hagas, que lo importante son ellos y lo que necesitan.

Teniendo esa mentalidad, una mayor frecuencia de contacto será el catalizador para generar confianza y buenos negocios.

Por supuesto que en cuanto a desarrollar toda tu capacidad persuasiva, tanto hacia ti mismo como hacia los demás, nada mejor que mi curso: https://knesix.institute/lenguaje-corporal-40-dias/

…pero si lo que en realidad te interesa es desarrollar la persuasión de tu negocio y su capacidad de cautivar masivamente, puedes contactarme pues puedo ayudarte con eso.

Sea lo que sea que decidas, recuerda siempre regalar valor a los demás.

¡Mucho éxito!

Jesús Enrique Rosas – Knesix

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