Creo que todos estamos de acuerdo en que comer brócoli es bueno.

(Porque si es verde y sabe asqueroso, debe ser bueno, ¿No?)

Pero no solo es nutritivo; también sirve para que aprendas un tip de persuasión:

Teniendo en mente que el brócoli es bueno, queda la pregunta de cómo comérselo sin arrugar la cara.

Porque crudo… es como para que se te quiten las ganas de existir.

¿Y si le ponemos un poco de aceite de oliva, sal, ajo, pimienta y unos minutos en una vaporera?

Mucho mejor.

…y por supuesto que podríamos ir más allá.

Cocinarlo y darle martillazos hasta hacer un puré con él, mezclarlo con papas, adobarlo, añadir pan rallado y freírlo en aceite a alta temperatura.

¡Listo! tienes croquetas de brócoli.

(Claro, son apenas un 2% de brócoli, más o menos).

Esta segunda versión quizá sea la más apetecible.

Sin embargo, cuando llegamos a ese punto dejamos bien atrás el término ‘sano’: lo que le daba razón de ser al brócoli.

Entre crudo, un toque de sazón al vapor y las croquetas, ¿Dirías que es mejor irse por lo equilibrado?

Exacto.

Ahora, dejemos el brócoli a un lado y vamos a ponernos serios como Gordon Ramsay.

Hablemos de ti.

De tu profesión, tus servicios, tu producto.

Sé que das lo mejor de ti para que sea ‘sano’ y beneficioso para tus clientes.

¿Crees que solo por eso te tomarán en cuenta?

Lamento hacer una comparación tan cruda… pero tu profesionalismo y experiencia son como el brócoli crudo.

(Sí, la repetición fue a propósito).

Son sanas, pero poco apetecibles.

La persuasión es un frasco donde tienes preparada una mezcla de aceite de oliva, sal, ajo y pimienta.

Te presento esta extraña receta profesional, porque en más de una ocasión mis estudiantes me han manifestado esta creencia:

«Creo que la persuasión es manipular… no quiero engañar a nadie».

¿Sabes lo que es manipular?

Hacer creer que la croqueta de brócoli es sana.

Me refiero, por supuesto, a quienes son solo un 2% de brócoli y 98% pan frito.

(Coño, si es por eso creo que podrías hacer pulpa de cartulina, sazonarla, freírla y quedaría rica).

Al igual que el brócoli, hay una mejor manera.

Aprender a persuadir.

A complacer los sentidos.

Un Chef puede hacer que el brócoli resulte delicioso; que no puedas esperar a la próxima oportunidad de comértelo.

(Al brócoli, no al Chef).

Pero para eso, tiene que practicar con diferentes combinaciones para que tenga la sazón justa.

Exactamente igual aprendes a persuadir.

No sé mucho de cocina… pero llevo un par de décadas estudiando el lenguaje corporal aplicado a la persuasión.

Si quieres ir descubriendo estas habilidades progresivamente, suscríbete a mis lecciones diarias.

Imagina las posibilidades.

Mucho éxito,

Jesús Enrique Rosas
Puedo escribir toda una historia cuando leo tu lenguaje corporal.

Suscríbete a nuestras lecciones diarias y descarga nuestro ebook: "100+ tips de Comunicación No Verbal":