Tocar el hombro puede crear empatía instantáneamente, a menos que se utilice en un contexto competitivo; pero si quieres transmitir poder y dominio sobre la persona a la que estás saludando, recuerda acompañar el apretón firme con tu mano izquierda sobre su hombro (no a un lado del hombro, eso es ser amistoso), y muy importante: separando el pulgar de los demás dedos. Es una acción que proyecta propiedad (como si estuvieses agarrando algo que es tuyo). Úsalo con sabelotodos y personas soberbias; eso les bajará un poco los humos (o al menos les perturbará).

No olvides suavizar este gesto con un contacto visual pleno y una sonrisa auténtica.

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