Usted ya conoce mi afición por interrogar; en este caso quiero mencionar la técnica ‘Columbo’.

Si usted nació después del primer disco de Iron Maiden, le explico: Era una serie donde Peter Falk interpretaba a este famoso detective.

Tenía una particularidad al interrogar:

La característica principal de Columbo era mostrarse distraído y despistado.

Siempre usaba frases como ‘Necesito de su ayuda’, ‘Disculpe, ¿Puede darme más detalles sobre…’, ‘Lamento el tiempo que le estoy haciendo perder’… Se disculpaba en exceso.

Su lenguaje corporal era totalmente disperso; tomaba notas, miraba hacia otro lado, se pasaba la mano por el cabello, resoplaba.

Hacía ver como que estaba realmente incómodo de estar molestando al interrogado. Entonces, venía la frase: «Disculpe, estoy confundido…»

Esa frase precedía algo que Columbo querría investigar en profundidad. Pero en vez de parecer amenazante, se echaba la culpa por ser ‘lento’ para comprender.

En otras palabras: se hacía el tonto.

La persona repetía los hechos… y generalmente comenzaban las contradicciones.

Columbo asentía y parafraseaba la respuesta para estar seguro. Seguía con sus preguntas, verificaciones, lenguaje corporal inseguro y disculpas una y otra vez, casi inspirando lástima.

Poco a poco, iba agotando al otro.

l truco estaba justo al final del interrogatorio:

Columbo se ponía de pie, se despedía cortésmente y estaba próximo a irse.

Pero justo en la puerta, se interrumpía y decía: «Ah, casi lo olvido. Una cosa más…» Y en ese momento, soltaba a quemarropa una pregunta sobre *exactamente lo que quería averiguar desde el principio*

El interrogado, que 1) ya estaba agotado y 2) ya había bajado sus defensas, caía en las contradicciones más fuertes, se ponía nervioso y prácticamente soltaba sin filtros lo que Columbo quería saber. ¿Lo más insólito? que esta técnica es usada en la vida real. Porque funciona.

La técnica Columbo de interrogatorio puede resumirse en…

– Demuéstrese totalmente inofensivo, casi apenado

– Échese la culpa de no entender bien todas las circunstancias, y

– Cuando finalice el interrogatorio, no lo olvide: «Una cosa más…»

Mentiría si dijera que hacer este tipo de cosas ‘en caliente’, no es divertido.

Lo más importante es guardar la compostura (y no reírse). ¿Quiere formar parte de nuestro círculo de consultores y realizar investigaciones así en empresas?

La info, aquí: https://knesix.institute/diplomado/

Mucho éxito en sus interrogatorios,

Jesús Enrique Rosas – Director, Knesix Institute

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