Cómo saber si debes renunciar a tu trabajo (¡Cuanto antes!)

  • Cómo saber si debes renunciar

Responde rápidamente con lo primero que te viene a la mente: ¿Tu trabajo te da energía, te agota o no te hace sentir ninguna de las dos cosas?

Si sientes cualquiera de las dos últimas, puede ser el momento de escoger una nueva meta profesional.

Por supuesto, no todos los trabajos serán tu puesto soñado, y en ocasiones aguantar el temporal en un cargo ligeramente insoportable, es la única forma de mantenerte económicamente e incluso escalar posiciones dentro de tu empresa y en tu industria.

Cómo saber si debes renunciar

Sin olvidar a tus amables colegas.

Aún así, algunos trabajos no valen el esfuerzo que les imprimes día a día, mas aún cuando terminan afectándote física y psicológicamente. Pero, ¿Cómo saber a ciencia cierta cuándo renunciar a un trabajo? aquí tienes 13 señales que sin duda alguna te ayudarán a tomar esa decisión:

1. Ya no estás aprendiendo.

Si te has mantenido refinando tus habilidades pero no has ganado ninguna nueva (ni están tus jefes interesados en que las aprendas), te encuentras enfrente de un gran muro que te impide progresar profesionalmente.

2. La pasión se fue.

Sherry Lansing, en una entrevista para el Wall Street Journal, dijo que disfrutaba su trabajo como CEO de Paramount Pictures, pero que el rol se estancó a medida que pasaron los años. Eventualmente, decidió abandonar el cargo para crear una fundación.

“Sabes que ya lo hiciste y sabes a ciencia cierta cómo seguir haciéndolo cada día, y eso te tranquiliza… pero cuando comienzas a repetirte, los éxitos no son tan reconfortantes ni los fracasos tan aleccionadores, y comienzas a perder la pasión por lo que haces”, afirma.

3. Tus habilidades no son reconocidas.

Puede que te hayas dado cuenta de que estás sobrecalificado para el trabajo, así que es un buen momento para consultar si existe la posibilidad de que crezcas dentro de la misma empresa. Si ves que no se abren nuevas puertas, entonces es momento de buscar en otras latitudes.

4. Odias el trabajo.

Algunos trabajos son escalones que te llevarán a tu cargo soñado, aún cuando tengas que pasar por tareas que no te atraen en lo más mínimo. Otros son simplemente inadecuados o una carga para ti. ¿Cómo diferenciar entre uno u otro? simplemente dale un vistazo al jefe de tu jefe… si a pesar de la miseria que sientes diariamente, te gustaría tener ese cargo algún día, entonces estás en el camino correcto.

Si no…

5. Te da igual la cultura de la organización.

Ser un empleado es, sin duda alguna, ser parte de un equipo; así que si después de seis meses aún te sientes como un extranjero, entonces deberías considerar buscar un sitio que esté más en sintonía con tu personalidad y tus valores.

6. Tienes un jefe detestable.

Si tienes por jefe un bully, un arrogante o un narcisista, no será muy bueno a la hora de gerenciar a tu equipo; es más, el trabajo puede volverse una verdadera pesadilla diaria. Si su actitud está poniendo en jaque tu productividad o tu felicidad, es momento de considerar otras opciones.

7. Tu compañía cayó en una espiral descendente.

Si la empresa en la que trabajas está pasando por un período de dificultades financieras, o tu departamento se ve amenazado de manera inminente, no hay razón por la que tengas que esperar lo inevitable; comienza a buscar otras opciones para estar preparado.

8. Tu salud se ve afectada por tu estrés y ansiedad.

Tu infelicidad en el trabajo puede manifestarse físicamente como dolores en todo el cuerpo, ataques de ansiedad o un estado general de melancolía. ¿Cuánto tiempo crees que podrías seguir así?

9. Tus relaciones se ven afectadas por tu trabajo

Las horas extras pueden ser productivas, pero cuando te obligan a separarte de tu familia y amigos por demasiado tiempo, debes estar consciente de su costo.

Y cuando reflexionas un poco…

10. Tus expectativas de crecimiento no son precisamente atractivas.

Imagínate en tu empresa actual, cinco años en el futuro; ¿Dónde y cómo te ves? ¿Tienes aspiraciones claras y expectativas positivas sobre tu futuro allí? No debe ser fácil darte cuenta de que tu futuro es incierto pues ni tú mismo lo has tomado en consideración hasta ahora. ¡Tus aspiraciones son necesarias para mantenerte vivo!

11. Tus labores se han multiplicado… pero tu paga no.

Puede que la contracción de tu empresa te obligue a asumir mayores responsabilidades sin la debida compensación salarial; ¿No crees que es una manera de aprovecharse de tu talento?

Quizá éste sea el detonador para buscar otras opciones en las que consideren mejor tu valía.

12. Te despiertas con un fuerte hastío.

Despertarse cada mañana y sentir primero que nada que estás harto de lo que sea que te depara tu trabajo, es la señal más fuerte de todas que debes buscar nuevas metas en nuevos horizontes, y lo puedes confirmar si ni siquiera una honesta conversación con tu jefe te hace sentir mejor.

13. Sueñas con algo más.

Aún cuando estés satisfecho con tu trabajo, ¿Piensas que por lo que estás haciendo te recordarán en el futuro? sólo el hecho de sentir que la energía que inviertes no está marcando una diferencia en tu entorno, es poco alentador. ¿No habrá un campo en el que quieras experimentar antes de que los años pasen y sea demasiado tarde para intentar algo nuevo?

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2018-11-29T07:46:35+00:00