Puede que sufras de pánico escénico cuando tengas que dar una presentación, pero el pulir tus habilidades en storytelling puede ayudarte.

¿Te desagrada hablar en público o dar presentaciones?

No estás solo. A la mayoría de las personas no les gusta.

En esos momentos, peleamos a muerte con nuestro miedo primitivo al ostracismo, o el aislamiento de la vida pública; el rechazo por parte de los demás puede carcomer la confianza de cualquiera.

Pero es muy probable que de por sí tengas cierta habilidad narrando historias y compartiendo experiencias, pues éstas representan mas del 65% de nuestras conversaciones diarias.

Así que si necesitas desarrollar un poco más de confianza para tu próximo discurso o presentación, el storytelling puede ayudarte a conseguirlo. No solo las historias son mucho más memorables y cautivantes para la audiencia; también te facilitarán el expresarte con soltura.

Te explico el por qué:

 

De por sí, ya tienes experiencia haciéndolo

Si eres humano, ¡Felicitaciones!, tus ancestros han estado compartiendo historias alrededor de una hoguera por decenas de miles de años. Nuestros cerebros están configurados para sintonizar y crear empatía a través de ellas, y era la única manera que teníamos de transmitir el aprendizaje antes de la invención de la escritura.

Este hecho es aprovechado por el marketing por Holywood y comprobado por la ciencia.

Todos somos narradores naturales; y al hacerlo sonreímos, demostramos emociones e irradiamos autenticidad. No solo es esta autenticidad cautivante y persuasiva; te sentirás infinitamente más cómodo y confiado cuando estés allí, simplemente siendo tú mismo.

 

1.Evitará que divagues con tu tema

Las historias te proporcionan una estructura. A nadie le agrada una presentación o discuso que carezca de enfoque o un tema preciso; pero las historias, por definición, tienen una estructura natural que sirve de ancla para el resto de tu presentación.

Cuando narramos, seguimos una progresión lineal natural, en la cual siempre comenzamos con una introducción, añadimos misterio, presentamos el conflicto y finalmente llegamos al desenlace.

En el momento en el que reconocemos esa estructura, nuestro cerebro sabe que debe sintonizarse de inmediato.

Esta estructura narrativa fundamental le facilita a la audiencia seguirte y comprender tu mensaje mientras te escuchan.

 

2.Las historias son más fáciles de recordar (y ser recordado)

Por la misma razón de su estructura, es que las historias son más fáciles de recordar que una serie de ideas. El pánico escénico usualmente surge del miedo a cometer un error u olvidar algo; narrar una historia, especialmente una personal, no requiere mucha memorización o práctica. Ya la has vivido y muy probablemente ya la habrás narrado docenas de veces.

Las historias también son mucho más ‘pegajosas’ que los hechos, e incluso más que las imágenes; de acuerdo a una investigación de Stanford, recodamos mucho mejor la información de una presentación cuando está incorporada a una narrativa; así que no es necesario deshacerte de todos los datos.

Simplemente incorpóralos dentro de la historia.

 

3.Comenzar con una historia te permitirá relajarte

Es algo que se te da naturalmente, te proporciona una estructura y es fácil de recordar y compartir. Sin embargo, la parte más importante de este proceso es justo al principio de la presentación: el momento en el que debes enganchar a tu audiencia.

Cuando narramos historias, conversamos; sonreímos, nuestro lenguaje corporal fluye y establecemos contacto visual; todo lo que desarrolla esa confianza en quienes nos escuchan. Si inicias tu presentación así, previenes que la ansiedad o el miedo te dominen al comienzo de la presentación.

En ese comienzo que generalmente es el más difícil para tus nervios, notarás que gracias al storytelling la audiencia inmediatamente comienza a ofrecerte retroalimentación positiva: cuando les ves sonreír, reaccionar, mostrarse comprometidos e inclinarse hacia adelante en sus asientos mientras escuchan tu historia, tu propia confianza inevitablemente aumentará.

 

Tienes mucho de donde escoger

Todos tenemos una vida entera llena de historias, tanto personales como profesionales; quizá más de las que te imagines. En su forma más sencilla, una historia es ‘Algo que le pasó a alguien’, así que piensa en todas las personas sobre las que puedes narrar historias: Tú, tus clientes, tu compañía, tu producto, tus colegas o tu competencia.

Antes de tu próxima presentación, aparta un poco de tiempo para barajar las historias que ya tienes a tu disposición en tu vida. Encuentra una que esté enlazada al tema de tu presentación e idealmente, busca una que sea personal.

Yo puedo ayudarte no solo a escoger la historia que ilustre el tema y emoción con la que quieres cautivar a tu audiencia; también puedo explicarte cómo distribuirla a lo lago de toda tu presentación para mantenerlos al borde de sus asientos.

Escríbeme y hablemos: info@knesix.com

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