Una de las recomendaciones recurrentes de quienes han surgido en áreas dispares como negocios y deportes, es la de ser constante.

Pero la constancia puede ser, en ocasiones, aburrida.

Quizá haya una mejor forma de hacer las cosas: por mi parte, me he hecho el propósito de escribirte absolutamente todos los días.

Y es que la experiencia docente me dice que lo que no se practica a diario, no se desarrolla; incluso puede llegar a olvidarse.

Por eso mi empeño en darte pequeños estímulos a tu curiosidad.

Pero, ¿Sabes?, en ocasiones esa constancia, el hacer exactamente lo mismo todos los días, puede llegar a agotarte psicológicamente.

(¿Cuántas veces al mes practicará Federer su revés?)

Pareciera como si el cuerpo y la mente se ponen de acuerdo para decirte que ‘Por una vez que te saltes [el entreno / publicar / dedicarte a tu empresa] no va a pasar nada’

Y esa voz es increíblemente seductora.

Es que ni que Lana Del Rey te lo suspirase en el oído.

Hoy, estuve a punto de sucumbir ante esa voz y tirar la toalla.

De aceptar esas sensuales palabras de ‘sáltate un día’.

Pero durante una afortunada conversación con una lectora de Mérida, en la Península de Yucatán, me dijo unas palabras que me golpearon como un tren:

«Llevo leyéndote por 5 años».

Yo: What?

Aunque he estado escribiendo por 10 años, cumplidos hace pocos meses… que te demuestren tal fidelidad en una frase cortísima, es increíblemente estimulante.

Si logré mantener su atención por cinco años, algo bueno debí haber estado haciendo, ¿No?

Ése es el tema:

Haciendo.

Dándole al teclado una y otra vez; a veces, con las musas sirviéndome café diligentemente.

Otras, con el peso de Atlas sobre mis hombros y sin ganas de nada.

Ése es el tema: a veces solo necesitamos unas palabras de aliento (Aunque sean desde el otro lado del Atlántico); recordar que no importa qué tan pequeño sea tu aporte, tiene el potencial de hacer sonreír a alguien.

(¡Y una sonrisa verdadera!)

Por eso el Almirante de la Marina Willian McRaven, tiene una frase lapidaria:

«Si quieres cambiar el mundo, comienza por arreglar tu cama».

hacer la cama, no sé cómo le digan en tu país.

El caso es que no importa qué tan mal vayan las cosas, hacer la cama es hacer ALGO.

Hiciste algo y tuvo un efecto.

Puede parecer tonto, pero es así.

Haces una primera cosa, y esa… lleva a otra, un poco más compleja.

Como por ejemplo, este escrito.

Comencé por un par de frases, hasta que estuviese listo.

No tienes que comenzar por el principio.

Empieza por el final si quieres, pero HAZLO.

¿La mejor parte? habrás ganado +1 de potencia mental.

La próxima vez será más fácil comenzar por ese pequeño paso (Y quizá ya no sea tan pequeño).

Este proceso es parte de tu inteligencia emocional.

De reconocer tus propias capacidades.

Yo aún estoy descubriendo las mías… así que podemos hacerlo juntos.

Puedes comenzar por suscribirte a mis lecciones diarias: http://eepurl.com/doaIvr

Me complacerá acompañarte a conseguir eso que te has propuesto.

Mucho éxito,

Jesús Enrique Rosas
Puedo escribir toda una historia cuando leo tu lenguaje corporal.

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