Pregunta seria: ¿Prefieres una medalla de plata, o una de bronce?

No respondas todavía.

Primero imagina que están llamándote para entregarte una medalla luego de tu participación en los juegos olímpicos.

Si te dieran a escoger, ¿Preferirías ganarte una de plata, o una de bronce?

No es una pregunta trampa.

Es una pregunta real y legítima.

¿Ya escogiste?

Perfecto.

Cuando me hicieron la pregunta a mí, escogí la de plata.

(Como lo haría la mayoría de las personas).

Pero asombrosamente, cuando se trata de ‘preferir’ entre las dos, unos científicos demostraron que quienes terminan en tercer lugar se sienten más satisfechos y orgullosos que quienes alcanzan el segundo.

Seguro ya te imaginas por qué:

Quienes obtienen la medalla de plata, no pueden evitar pensar: “Jod… ¡Estuve tan cerca de ganar el oro!”

Mientras que quienes ostentan el bronce, piensan: “¡Por poco y quedo fuera del podio!”

(Incluso buscando imágenes para esta reflexión, al colocar ‘medallista de plata’ Google me sugería temas relacionados no muy prometedores:)


¿Ves cómo tu mentalidad afecta la forma como aprecias tus circunstancias?

Esto lo puedes aplicar para los problemas a los que te enfrentas, día tras día.

Enfoca tus problemas no como si fuesen perturbación en un ‘perfecto equilibrio’.

De hecho, el perfecto equilibrio no existe. Nuestra vida está en continua oscilación.

Si te empeñas en pensar que los problemas – grandes y pequeños – te impiden vivir una vida ‘tranquila’, tengo noticias.

Los ‘problemas’ son parte de la vida.

Y los pongo entre comillas porque así como con las medallas, es tu punto de vista el que los hace grandes, pequeños o incluso los convierte en sutiles oportunidades.

El primer paso es mantener la calma.

El segundo es comparar el problema con uno mucho mayor para poder afrontarlo con mayor claridad.

¿Tuviste un accidente en la calle y te estropearon la pintura del coche? Menos mal que el accidente no fue en la autopista.

¿Te despidieron del trabajo? Hay gente que pasa años miserables, amarrado a uno sin atreverse a renunciar; quizá sea un nuevo comienzo.

Y te digo como ex-asmático: casi cualquier cosa es mejor que tener que dedicarle toda tu energía a cada respiración, con la cabeza a punto de explotarte.

Recuerda que reconocer, afrontar y finalmente superar cualquier inconveniente te ‘sube de nivel’.

Los problemas pequeños te hacen más fuerte.

¿Los grandes? Fíjate… también.

Pero tienes que darte permiso a ti mismo de ponerlos bajo una perspectiva que te dé poder sobre tu vida y tus circunstancias.

Lo peor que puedes hacer es sentarte a rumiar tu desventura y creer que las cosas se resolverán solas.

En tu día a día, siempre puedes escoger.

Y cuando escoges actuar, tu actitud cambia. Se refleja en tu lenguaje corporal.

En tu postura. En tu voz.

¿Sabías que tu postura influye en tu actitud?

Puedes aplicar tu propio lenguaje corporal para enmarcar tus problemas como lo que realmente son:

Peldaños.

Y en ese sentido, me encantaría ser tu mentor.

(Solo por pocos días) Descarga gratis "100+ Tips de Comunicación No Verbal"

* es requerido

Sí, quiero desarrollar mis habilidades en lenguaje corporal y persuasión a través de emails diarios, así como promociones sobre cursos del tema.

2018-12-04T16:05:48+00:00