Me preguntaron si es posible cambiar la mentalidad de alguien que está ciego por el fanatismo.

No hay respuesta fácil, pero el método es generalmente el mismo:

Invítelo a tomar algo.

Hablen de cualquier cosa.

Luego, saque el *tema* por casualidad.

La forma correcta es hacer una afirmación que a propósito sea errónea, o algo que el público en general cree… pero que un fanático saldrá inmediatamente a corregirle.

Cuando lo haga, discúlpese por el error y escúchele con atención.

Ese primer paso es un ‘mini’ conflicto, donde usted deja que la otra persona le corrija.

Muéstrese interesado. Parafrasee las ideas.

Cuando el fanático haya terminado su explicación… pídale más detalles.

Haga una pregunta que le obligue a ampliar la información.

Entonces… repita el proceso un par de veces, pidiendo más detalles.

En todo momento, preste atención al lenguaje corporal.

Trate de identificar esos momentos en los que la persona no está tan segura de lo que dice: titubea, gira los ojos a su derecha, etc.

¿Qué decía en ese momento?

Es importante que usted se muestre genuinamente interesado en lo que el otro dice, sin discutir ni juzgar.

En este punto ya han pasado dos cosas: el otro no siente que usted está ‘en contra’, y además, ha agotado cierta energía verbal con los detalles.

Viene la parte difícil: comience a hacer preguntas tipo:

– «¿Por qué…?»

– «Hay algo que aún no entiendo… ¿Por qué esto…?»

Así lleva al fanático de una etapa de simplemente describir -> a justificar y explicar. Un proceso cognitivo más pesado.

Siga escuchando con atención.

Siga asintiendo.

Continúe alternando entre detalles, y explicaciones.

No olvide parafrasear lo que el otro dice.

De vez en cuando, haga una comparación con lo que *usted* cree; digamos, de lo que usted es fanático.

Un ejemplo: abstracto: una persona es fanática del color azul.

Entonces, usted le dice «Mi favorito es el naranja… a veces cansa un poco la vista, cosa que no pasa con tu azul… pero casi siempre me ayuda a levantarme el ánimo».

Si ha seguido los pasos correctamente, verá al otro asintiendo a lo que usted dice.

Asintiendo a *su* preferencia.

No deje que el encuentro termine sin pasar a otro tema distinto.

La próxima vez que hablen, prepárese investigando un poco más (sobre ese punto donde el otro no suena muy convencido al expresarse).

Hable con genuino interés y pregunte más ‘Por qués’, con intención de aprender.

Este proceso no es mágico, ni mucho menos cambiará a alguien de la noche a la mañana.

Pero de esta forma es como se siembra el germen para ‘desprogramar’ a alguien.

(No es un proceso sencillo, pero sí efectivo).

Practíquelo a menudo.

Le deseo éxito,

Jesús Enrique Rosas – Director, Knesix Institute

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