La reflexión del domingo: Tu Compromiso.

El muchacho entró a la tienda, pálido y sin aliento.

Los generales se pusieron de pie alarmados ante esa interrupción tan repentina, pues se hallaban sumidos en una grave deliberación.

“¿Y bien?”, preguntó el líder del cónclave de curtidos guerreros. “¿Qué camino tomaremos?”

El muchacho trató como pudo de hablar.

“No hay salida, mi general. Al noroeste solo hay un barranco extenso de varios kilómetros. Infranqueable. Es posible que podamos escapar rodeándolo, pero no podremos hacerlo a tiempo. Los jinetes persas nos cortarían el paso”.

Silencio.

Solo la respiración entrecortada del joven rompía el peso de sus pensamientos. Las miradas clavadas en quien recaía la decisión.

Un minuto después, el líder habló:

“Caballeros, procedamos a ese barranco que el joven indica. No intentaremos escapar; pelearemos con ese obstáculo natural a nuestras espaldas”.

Las miradas de los demás se impregnaron de confusión y horror.

“Pero… pero… ¡No tendremos forma de huir! ¡Seríamos presa fácil, así encerrados!”

“Es una insensatez”, afirmó otro de los oficiales. “Es suicidio”.

El líder alzó la voz por encima de los murmullos, las dudas y las críticas.

“Con el barranco a nuestras espaldas, le estamos demostrando al enemigo que no tenemos a dónde ir, y que nuestra única opción es acabar con ellos. Por otra parte, ellos sí tendrían varias rutas de escape, por lo que dudarían si realmente vale la pena enfrentarse a un ejército que no tiene nada que perder.”

Todos volvieron a hacer silencio. El general en jefe continuó. “Cuando la retirada es imposible, ningún soldado es agobiado por el pensamiento de que sus compañeros le abandonen o huyan; por tanto, el compromiso es total, consigo mismos, con sus compañeros y contra el enemigo. Nuestra única posibilidad es fijarnos una única opción: La Victoria.”

Así consiguió Jenofonte llevar a su ejército de regreso a Atenas, en el año 401 A.C.

Perseguidos por los persas y enfrentados a esa encrucijada, el resultado fue exactamente como lo planeó: Los persas se retiraron al constatar la ferocidad y determinación de los atenienses.

Como no tenían otra opción, su compromiso fue total.

Y es la reflexión que te propongo para hoy.

Otro ejemplo: un grupo de hombres y mujeres obesos, quienes lo habían hecho todo para adelgazar; todas las dietas y ejercicios habidos y por haber.

Les faltaba fuerza de voluntad, a pesar de conocer perfectamente todos los riesgos que implicaba la obesidad para su salud y calidad de vida.

¿Por qué, aún con la amenaza de la diabetes, el dolor en las articulaciones y la apnea del sueño, no podían convencerse a sí mismos de lograrlo?

Decidieron hacer una especie de ‘pacto’ con un canal de televisión.

Se hicieron tomar fotos y videos en traje de baño como si fuesen a aparecer en la portada de una revista.

Si después de dos meses no habían adelgazado 7 kilos, el canal transmitiría a nivel nacional las sesiones fotográficas.

Ese fue estímulo suficiente.

Lo lograron, porque no tenían opción; o adelgazaban, o millones de personas los verían, escasos de ropa. Al final, sus filmaciones y fotos fueron destruidas.

Un recurso extremo, pero efectivo.

Quizá nos cuesta comprometernos porque tenemos demasiadas opciones, y la más importante de todas es una irreal e irresponsable creencia de que nuestro tiempo es ilimitado.

“Comenzaré mañana. Total, no hay prisa.”

No nos comprometemos porque tenemos vías de escape. Es normal; en más de una ocasión, los hombres y mujeres que han logrado hacer cosas que le permitieron a toda la humanidad dar un paso adelante, fue o bien porque su determinación no conocía igual, o no tenían otra opción.

No todos nacemos con el empuje inagotable de Elon Musk o Cristiano Ronaldo.

De hecho, esos son menos del 0.001% de la población. Por eso están donde están.

El resto de nosotros tenemos que aplicar estrategias para desarrollar nuestro compromiso, y una de ellas es limitar nuestras opciones.

Una idea es: vivir cada día como si fuese el último.

Ya te lo he mencionado antes; organizar tus prioridades hasta que te concentras únicamente en lo que te acerca a tu propósito.

Otra, pensar que el tiempo que tienes con tus seres queridos también es limitado así que tienes que aprovecharlo al máximo.

Reflexiona hoy sobre tu compromiso con tu propósito, y piensa si no tendrás demasiadas opciones que te resten urgencia.

Me cuentas qué pensaste.

Que tengas un maravilloso domingo,

Jesús.

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2018-06-11T17:14:31+00:00