¿Cuántas veces has escuchado que debes mantener tu Ego ‘a raya’?

Es una buena recomendación… hasta que recuerdas que lo necesitas para poder crecer.

 

Dejemos que la historia de unos volcanes en medio del Atlántico nos lo explique mejor:

Hace una decena de millones de años (Más o menos cuando Julio Iglesias hizo su primera comunión), emergieron varios volcanes en medio del océano, a un tiro de piedra de lo que hoy es Marruecos.

No fue sutil.

Titanes de piedra líquida se levantaron aún más alto que las nubes; pero estos colosos de casi tres kilómetros de alto no podían sostenerse por mucho tiempo.

Durante los siguientes tres millones de años, lucharon contra la gravedad cual torres de Jenga bañadas en lava.

Poco a poco, su altura se redujo a unos pocos cientos de metros.

Atrás había quedado la gloria de ser los monarcas del horizonte.

Atrás quedaban los cielos nocturnos teñidos de rojo por los ríos de sangre terrestre que los surcaban.

Pero de esa lucha, surgió algo aún mejor: Un ecosistema increíblemente diverso en un escenario paradisíaco.

Lamento reducir la historia geológica de las Islas Canarias a solo un par de párrafos, pero lo hago solo para crear una analogía con tu Ego.

No puedes sencillamente reprimirlo y dejarlo en el fondo del océano.

 

Debes dejar que salga, se imponga, brille.

Eso sí, prepárate:

Tu Ego se comportará exactamente igual que esos pilares de lava. Querrá ir en contra de todo.

Querrá hacer hasta lo imposible por no caer.

Pero es esa fricción contra los elementos, lo que va a pulirlo tal y como un maestro pule una espada samurai.

(Afortunadamente, no serán millones de años).

Somos humanos, y siempre recordaremos *esa época* en la que nos levantamos muy por encima de los demás.

 

El Ego es así. Ésa es su naturaleza.

Combinar su ímpetu con involucrarnos y reflexionar sobre lo que ocurre a nuestro alrededor, es lo que forjará nuestro verdadero carácter.

No temas prender esa chispa.

No temas reconocer que tienes poderes, ventajas, habilidades que prácticamente te dan una ventaja inusual sobre los demás.

Todos tenemos una, o incluso varias.

Es nuestro deber buscarlas y explotarlas sin perder la perspectiva.

Comienza tú, y los demás te seguirán.

Mi labor es enseñarte a canalizar esas emociones que en ocasiones originan fuertes conflictos dentro de ti.

Da el primer paso, suscribiéndote a mis lecciones diarias: http://eepurl.com/doaIvr

Para mí será un placer guiarte.

Mucho éxito,

Jesús Enrique Rosas
Puedo escribir una historia entera cuando leo tu Lenguaje Corporal.

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