El gesto más importante para saber lo que quieren los demás:

Recuerdo muy bien a Mariana.

Fue una paciente que tuve hace un par de años.

Mariana estaba a punto de entrar en sus treintas y hasta ese momento, la ingeniería había sido su vida. Una estudiante brillante con atractivas oportunidades de empleo que había construido una carrera fructífera.

Pero esos útimos dos años antes de cumplir tres décadas son críticos para todos nosotros.

Es en ese período en el que tenemos una (¿Ligera?) crisis de identidad.

Donde nos preguntamos si lo que escogimos, si para lo que nos preparamos y desarrollamos durante los últimos diez años, lo podremos seguir haciendo con el mismo entusiasmo, varias décadas más.

Y Mariana tenía ese dilema clavado en el pecho.

Las preguntas exploratorias me permitieron precisar dos cosas: que tenía sólidas intenciones de crear un negocio propio.

Allí estaba el conflicto. Quería emprender, pero no sabía en qué.

Apliqué una estrategia que usan algunos mentalistas en sus espectáculos: Comencé a mencionarle ‘casualmente’ opciones de negocio, aparentemente aleatorias…

“Comercio electrónico, catering para eventos, bienes raíces, consultoría, coaching…”

En ese momento, en ese preciso instante, hizo el gesto que estaba esperando.

Se inclinó un par de centímetros hacia adelante.

Así descubrí que le llamaba la atención el poder ayudar directamente a otras personas y me permitió encaminar el resto de la consulta.

Específicamente, a descubrir que gran parte de su éxito había sido su habilidad para descifrar la personalidad de los demás y crear empatía con esa información.

De forma involuntaria. Le salía natural.

Afortunadamente, la corazonada fue cierta y Mariana pudo iniciarse como consultora online. Y lo que es mejor, sin tener que dejar su trabajo.

¿Qué puedes aprender de esta experiencia? pues precisamente, ese gesto. Cuando se inclinan o se acercan solo un par de centímetros hacia ti.

Has captado su atención con algo.

Algo que dijiste.

A veces, la reacción es tan fuerte que su cabeza y cuello pueden tensarse y su respiración, hacer una leve pausa.

Así es exactamente como lo hacen los mentalistas; pareciera que tienen poderes sobrenaturales cuando lo solo saben con precisión qué es lo que deben mirar, y en qué instante.

Por supuesto, esta técnica no solo funciona para psicólogos. También es útil para médicos, abogados, periodistas y cualquier otra persona que necesite descifrar la personalidad de alguien.

Estoy seguro que tú sabes perfectamente para qué la usarías.

Y estaremos gustosos de enseñarte.

2018-04-25T12:21:49+00:00