Yo También Tuve Una Época Con Nietzsche, Y De Allí Saqué Esto:

Durante algún tiempo, uno de los adjetivos con los que me definí a mí mismo fue ‘nihilista’.

Nihilista, como en la corriente filosófica para la que la vida no tiene un propósito en sí mismo.

En pocas palabras, estamos aquí no para cumplir un plan establecido o fijado, o un propósito que nos ha sido planteado o impuesto.

Simplemente, estamos.

Y ya.

Fue una época divertida, discutiendo con aquellos que tenían mil razones para defender el ‘propósito de la humanidad’.

Ejemplos de esos propósitos magnánimos: Ser feliz. Hacer el bien. Tratar de comer con cubiertos.

Yo siempre sacaba la misma carta: El libre albedrío.

Así que la conversación siempre iba más o menos así:

Ellos: “¿Cómo puedes pensar que no tenemos un propósito? entonces, ¿Por qué estamos aquí?”

Yo: “No, no tenemos un propósito preestablecido ni nada. Nada ni nadie nos obliga a nada”.

Invariablemente, después de cierta cantidad de minutos, me soltaban a Dios.

“Dios tiene un propósito para todos nosotros”.

Yo solo les respondía, “¿Y acaso no fue Él quien nos dio a todos libre albedrío? ¿La capacidad de tomar nuestras propias decisiones? Está en la Biblia, unas cuantas veces…”

“Sí pero…”

“Entonces, ¿Cómo puede ‘fijarnos’ un propósito, o como dicen algunos, un ‘plan divino’, si también nos dotó de un cerebro para pensar y la potestad de actuar como queramos?”

“…”

Sería como decir: “Puedes hacer lo que quieras, mientras hagas lo que yo te digo”.

El caso es que la Biblia tiene más falacias y contradicciones que un guión de Shane Black, y por lo tanto puedes asumir prácticamente cualquier postura que quieras y tendrás todos los argumentos que necesites para defenderlo.

Quienes intentan leerla al pie de la letra, sufren.

Volviendo al tema del propósito, puede que te sorprenda un poco que yo escribo cada dos por tres sobre ‘encontrar tu propósito’, y al mismo tiempo haya sido nihilista.

¿Tenemos, o no tenemos una misión?

Y si la tenemos, ¿Quién ha decidido cuál es?

Son preguntas que cada quien responde a su manera; cada respuesta, más íntima que la otra.

Notarás que hablo del nihilismo en pasado,

Pues ahora pienso que sí tenemos un propósito, pero no como puede que estés pensando.

Creo que nuestro propósito es perseverar.

Eso es todo.

Me parece casi irresponsable que seamos el punto más alto de un proceso de evolución que ha durado millones de años, y nos limitemos a ser víctimas de las circunstancias.

Descendemos de antepasados que sobrevivieron a los elementos, a los animales, a terribles hambrunas, enfermedades, guerras y circunstancias terribles.

Si estamos aquí es porque la mayoría de ellos no se rindieron.

Perseveraron.

Era eso, o extinguirnos.

Pasemos a un ejemplo menos trágico: nuestros avances tecnológicos.

Algo tan sencillo como el móvil en el que estás leyéndome.

¿Cuántos descubrimientos, inventos, patentes, experimentos tuvieron que llevarse a cabo para que tú pudieses tener esta maravilla en la palma de tu mano?

Y no solo es el dispositivo en sí,

Sino el poder acceder instantáneamente a todo el conocimiento humano en segundos.

(Y lo usamos para ver videos de gatos).

Lo importante es, que cada vez estamos más cerca de erradicar por completo epidemias, hambrunas y guerras.

Y solo lo hemos logrado porque millones y millones antes que nosotros, no se rindieron.

Perseveraron.

Como dijo Newton, estamos parados sobre los hombros de gigantes.

Miles de millones de ellos.

Aunque la naturaleza misma sea amoral, nosotros deberíamos tener al menos la decencia de perseverar.

Porque ése ha sido nuestro propósito ‘no declarado’, desde el comienzo.

Por eso me parece tan patético cuando cualquier persona se echa a morir, esperando que alguien más resuelva sus problemas,

o le achaca a las circunstancias, o a su familia, o a su raza, sus desventuras.

Me ahorro el tener que mencionar cualquier ejemplo de personas con cualquier cantidad de limitaciones, quienes lograron hacer cosas extraordinarias.

Recuerdo el ejemplo de Jean-Dominique Bauby: después de quedar totalmente paralizado por un accidente, escribió “La escafandra y la mariposa” únicamente usando el pestañeo de su ojo izquierdo, con una ayudante que transcribía.

Letra por letra.

Joder, si eso no es perseverar, no sé qué es.

Pero así como el Yin y el Yang, perseverar debe venir acompañado de un factor que lo equilibre.

Y ese factor es: Ser amable.

Pero no ser amable con los demás, no.

Es ser amable contigo mismo.

Ya bastante estrés tenemos como para estar culpándonos de cada tropiezo que damos, de cada fracaso que atravesamos, de cada decisión que tomamos y las cosas no salen ni por asomo como queríamos.

En esos momentos, nos empeñamos en machacarnos y sentirnos mal.

“Trato de perseverar, pero solo meto la pata”.

Por eso te digo,

Sé amable contigo mismo.

No me refiero a ser complaciente. “Hoy me merezco holgazanear todo el día pues llevo tres días trabajando como un burro”.

No. Tampoco así.

Me refiero a que recuerdes todas y cada una las cagadas que has hecho; y cuando lo hagas, traces un plan para no cometerlas de nuevo.

Y si las cometes de nuevo,

y otra vez,

y sientes que no puedes evitarlo… pide ayuda.

Quizá nuestro propósito intrínseco no sea ayudar al prójimo, pero estoy seguro de que más de uno no tendrá problema en echarte una mano.

Algunos lo hacemos de forma profesional.

Aunque Nietzsche arrugue la cara, mi propósito es mantener la maquinaria que te hace humano, en perfecto funcionamiento para que puedas perseverar.

Para que puedas enfrentarte al reto más intimidante de todos:

Superarte a ti mismo.

No te digo ‘Convertirte en la mejor versión de ti mismo’, porque somos como los iPhones. Todos los años hay uno nuevo.

No hay uno ‘mejor’. Solo el ‘Siguiente’.

Por eso Tim Cook dice “¡Éste es nuestro mejor iPhone hasta ahora!”, cada vez que lo presentan.

Pero si tú no perseveras, no hay ‘Nuevo tú’.

Te quedas en esa primera versión del iPhone que ni siquiera copiaba / pegaba.

¿No te gustaría avanzar en unos meses lo que te llevaría varios años?

Por supuesto que sí.

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Mucho éxito,

Jesús Enrique Rosas
Director – Knesix Institute

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2018-10-10T10:28:31+00:00

About the autor:

Jesús Enrique Rosas
Director del Knesix Institute. Consultor en Negociación y Lenguaje Corporal. Para conferencias y consultas, contactar a través de Linkedin.