Allí estaba en un rincón concentrada, afanada por dar la “talla,” por una posición sin voz, hasta ese momento insignificantes, y de hecho creo que esa fue la razón por la que decidieron darle el puesto, alguien que hiciera su tarea, sin hacer ruido, pero muy lejos estaba de eso el futuro…

El puesto se trataba de una tarea meramente operativa, sin ninguna interacción comprometedora y de peso, pero necesarias para el proceso de contratación de personal, sí, era la psicometrista de procesos tanto internos como externos de personal, de lo que en ese momento figuraba como una gran corporación.

Fue precisamente esa entrega tan disciplinada que, aunque la tarea era hasta cierto punto irrelevante dentro de un proceso complejo (por tratarse de personas), y de mucha exigencia ante las demandante y necesidades de la corporación, lo que sin querer la hizo destacar, por su cumplimiento y “0” errores, tanto fue así que por el desempeño que mostró, el puesto pasó hacer de nivel operativo a técnico.  Ese fue precisamente el primer peldaño que dio muy dentro de ella una luz que en ese momento aún no era visiblemente palpable, pero sí una idea de que podía lograr más en su campo profesional.

Luego un día sin esperarlo, la llamaron, su Jefe le habló de su interés por promoverla, a ser encargada de toda una sección de reclutamiento, la voz de inseguridad que estaba latente en ella, empezó hacer ruido de nuevo, como en muchos otros momentos ya lo había hecho.  Finalmente aceptó, pero la razón de decisión no podía ser más equivocada, fue por que no fuera catalogada como conformista, más que verlo como un reto, como una oportunidad.

El tiempo pasó, y con él la experiencia ganada en el manejo de las relaciones interpersonales, al relacionarse con las diversas figuras que interactuaban en el proceso: Candidatos, Jefes, Gerentes, etc.  De repente el puesto empezó a quedarse corto, y por la cultura del lugar, siendo frío, directo, tosco hasta cierto punto, por su personalidad se le facilitaba, sentirse muy segura, por lo que optó por buscar nuevos horizontes, buscar otro trabajo ya sintiéndose muy competente para demostrar que tenía madera para mucho, pero que equivocada estaba.

Se dio la oportunidad y cambio de trabajo, pero esta vez la cultura era mucho más elevada de lo que conocía, las personas eran muy políticas, ese juego no lo sabía jugar, se vio en verdaderos aprietos, gracias a su conocimiento técnico se supo defender y mantener, pero algo estaba ocurriendo con ella como persona, sin darse cuenta, y sin ser consciente la inseguridad latente no solo se estaba activando sino la estaba derrumbando por completo, reflejado tremendamente a nivel físico, odiaba verse en la fotos, su postura era encorvada como retrayéndose, además de repente se sorprendió con u tic de taparse constantemente la boca cuando conversaba, como queriendo no hablar, ya ni digamos de hablar en público.

Tuvo oportunidades muy interesantes a nivel profesional, pero no lograba pasar de cierto nivel, aunque el manejo técnico siempre lograba destacar por más que hiciera no pasaba de puestos sacrificados, duros; ella estaba afanosa por lograr gestionar a nivel estratégico, que no es que este nivel no tenga sus implicaciones, pero los demás puestos se vuelven un día a día desgastante.

Por azares del destino, estando en una profesión donde el tema es humano, se vio en la necesidad de dar un pequeño taller donde se tocaba el punto de Lenguaje No Verbal.  Qué gran despertar fue ese, al investigar, cada vez más se daba cuenta en dónde estaba su “Talón de Aquiles”, tenía la experiencia, tenía el conocimiento, pero su inseguridad no la dejaba trascender, aunque su voz era firme, todo lo demás de su lenguaje no verbal, deba entrever una gran inseguridad en sí misma, y qué empresa quiere a un líder que refleje eso, ninguna, todo lo contrario.

Esa persona soy yo, en muchas ocasiones escuche el mensaje entre líneas, si no fuera por la brecha de tu comunicación y proyección social, fueras “El Paquete Completo”.  Siendo consciente de esto mi empeño se enfocó no solo en adquirir el conocimiento sino aplicar diversas herramientas sobre el lenguaje no verbal, para poder reforzar mi seguridad, mi proyección, mi postura alfa, el miedo escénico, etc.  Ha sido un camino difícil y me falta mucho, pero hoy en día gracias al avance que he tenido, estoy en un lugar que en el que mi voz cuenta, con un equipo de personas a mi cargo; personas constantemente me detienen a preguntarme: ¿Cómo puedo hacer para ser parte de tú equipo?, ¿me ensañas sobre lo que haces y cómo se hace?, sé que falta mucho… pero siempre todo lo relacionado al comportamiento humano es tan fascinante y más aún cuando la mejora no se trata solo de uno mismo, sino de ayudar a otros que identifiques con tu propio quebranto.

Sandra Maribel Mejía.

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