Me encuentro sentado en mi escritorio intentando trabajar en un nuevo proyecto, sin embargo el árbol que se encuentra en mi patio trasero me “pide” que lo observe, que vea su majestuosidad, su poderío, su fortaleza y como hechizado por algo casi mágico vienen a mi mente momentos maravillosos de mi infancia, momentos que podía asegurar que eran parte de otra persona. La rutina del trabajo, el excesivo control del tiempo, cumplir con las actividades, despertarse temprano, dormir tarde, comer rápido, sonreír de manera mecánica, quedar bien, hacer las cosas correctas en todo momento, aplicar los conocimientos adquiridos a través de años de experiencia profesional; me hace pensar que los recuerdos no me pertenecen, que soy un impostor.

Recuerdo el día que mi padre me decía cuando era niño: levanta los hombros al comer, siempre camina erguido, que se note que eres una persona fuerte. Quien pensaría que eso me ayudaría a transmitir confianza y sentirme seguro de mí mismo. Mi madre me decía en las mañanas, sobre todo cuando no me quería levantar para ir a la escuela: hoy te va a ir bien, será un día maravilloso y te divertirás con tus compañeros. Quién pensaría que de adulto, esto lo conocería como Programación de Neuro Lingüística (PNL). Gracias mamá por este y otros ejemplos de vida. También viene a mi mente cuando llegaban visitas a la casa y me “obligaban” a saludar a las personas y cuando se retiraban me decía mi madre que se notaba mi apatía hacia los demás. Quien pensaría que el ser amable y tratar correctamente a las personas me ayudaría a sobresalir personal y profesionalmente. Una enseñanza que no me acordaba de su origen, de la trascendencia y que procuro en mente casi todo momento aplicarla es “Si no lo eres finge, que te lo crean los demás y lo más importante hasta que te lo creas tú y ya después no tendrás que fingir”.

Que contrariedad este instante para mí, ya que de inmediato vienen preguntas internas que me da miedo contestar ¿Qué te dejan estos recuerdos? ¿Por qué los olvidaste? ¿Cuándo te decían lucha por tus sueños, se referían a conseguir un trabajo en una empresa importante o se referían a tus sueños personales por muy locos que fueran?

Gracias a Dios, a la vida, a mi familia por esta gran enseñanza, gracias a ti; árbol de mi patio trasero, que sabias que me “tenia” que llegar este gran momento de inspiración.

Hoy a mis más de cuarenta años, me doy cuenta de la importancia de aprovechar la experiencia y sabiduría de todas las personas (independientemente de la edad), tratarlas de manera excelente, hacerlas sentir no como lo que son; sino como les gustaría llegar a ser. Las relaciones interpersonales son fundamentales en todo momento.

Tener la seguridad de que todo estará mejor, tener actitud positiva, mandar y mandarnos mensajes de aliento y de fortaleza (La PNL es increíble).

La capacidad de adaptarnos, reconocer que habrá momentos y personas que no estarán en la misma sintonía que nosotros y no por eso buscan perjudicarnos o hacernos daño, simplemente son situaciones o puntos de vista diferentes, se trata de ser empáticos, de entenderlos, de aplicar la Inteligencia Emocional.

Por último me gustaría comentar el impacto que está teniendo en mi vida el Mindfulness (mente llena), es una práctica que me ha generado grandes beneficios, la comunicación con mi familia es más efectiva, la relación con las demás personas la llevo con alegría, estoy logrando respirar de manera eficiente y lo más importante me estoy conociendo y vivo (y disfruto) este momento –el aquí y el ahora-.

Carlos Alberto Vega Silva

Suscríbete a nuestras lecciones diarias y descarga nuestro ebook: "100+ tips de Comunicación No Verbal":