El análisis de las intervenciones de los políticos es un clásico del lenguaje corporal.

Antes de dar nuestro voto a alguien cuyas decisiones pueden tener gran influencia en nuestra vida, es totalmente natural que tratemos de poner nuestro foco en tratar de descifrar qué hay de verdad en sus palabras.

Más allá de captar mentiras ante preguntas concretas, nos concentramos en ver si sentimos honestidad en ellos. Más allá de analizar sus palabras, intuimos lo que nos dicen las tripas al escucharles.

La ciencia del lenguaje corporal puede ayudarnos a definir con más precisión aquello que la intuición no siempre alcanza a percibir. 

Antes de las elecciones del 10 de noviembre en España, los aspirantes a presidentes de gobierno están siendo entrevistados por las cadenas de televisión. He elegido para este ejercicio el comparar las intervenciones de los dos de ellos más alejados en el espectro político.

Uno de los videos corresponde a Pablo Iglesias, (PI, marzo de 2019, extrema izquierda):

https://www.antena3.com/programas/el-hormiguero/invitados/video-pablo-iglesias- responde-volveria-comprarse-polemico-chale_201903265c9aa1090cf2c94420dd4df1.html

…y el otro a Santiago Abascal, (SA, octubre de 2019, extrema derecha):

https://www.antena3.com/programas/el- hormiguero/entrevista/disfruta-entrevista-completa-santiago-abascal-lider- vox_201910105d9fa9ae0cf2043483c48b94.html

Para la comparación me ha parecido interesante que estuvieran en el mismo programa (el Hormiguero, de Antena 3) con el mismo entrevistador, pero PI todavía no ha repetido intervención recientemente, así que he escogido el video de una visita anterior. 

Los videos están tomados con planos cortos, lo cual limita la interpretación pero permite apreciar mejor las microexpresiones faciales. El de PI dura 2:05 minutos. El de SA es más largo, y acoto para el análisis los primeros 4:06 minutos. 

Ninguno de los entrevistados tiene experiencia de gobierno, aunque llevan suficiente tiempo en el panorama político para saber lidiar con preguntas incómodas. Veamos qué se vislumbra en su lenguaje corporal. 

SA goza de una complexión fuerte, y además durante toda la entrevista mantiene una postura derecha, dando imagen de seguridad en sí mismo, sin llegar a ser rígida. De hecho, se acerca ligeramente hacia el entrevistador con la cabeza en muchos momentos.

Se podría hablar de una postura alfa sin ser agresiva. Domina su espacio. Mantiene ambas manos encima de la mesa, lo cual parece indicar «que no tiene nada que ocultar». Reposa una sobre otra con los dedos relajados, transmitiendo en principio confianza y serenidad, aunque un análisis más detallado permite ver que a veces se acaricia (4:04), o se da una palmadita (4:06) para reconfortarse ante la situación incómoda o celebrar una buena respuesta, respectivamente. 

Utiliza, en la medida en la que el plano permite verlo, numerosos gestos ilustradores, sin que haya observado gestos manipuladores. Apoya su discurso abriendo ambas manos de forma simétrica: por ejemplo (2:22) “ha ido por todas las televisiones”, o sólo la mano derecha -más libre- bien con la palma abierta, señalando (0:53; 2:03), o el puño cerrado, remarcando afirmaciones con un punto agresivo (0:56 “tenemos que ser conscientes”; 2:09 “yo soy comunista”). 

SA se expresa con muchas microexpresiones faciales, dando la impresión de una persona con fuerte emotividad. Algunas de ellas son: 

  • Sonrisa: Cuando se le pregunta reiteradamente si se considera fascista lo niega siempre, y sonríe finalmente con una sonrisa asimétrica, torciendo la boca a la izquierda (AD30) (1:45), además de entornar los ojos (AU7). Parece mostrar con ello un cierto desprecio hacia la insinuación, o hacia el hecho de que se le repita varias veces la pregunta. También muestra desprecio con el mismo gesto (2:05) al hablar de “las presiones cuando me invitas”. Una sonrisa más sincera (AU6+AU7+AU12) aparece al negar que él dé más miedo (2:37). 
  • Mirada: Tras decir que no se considera fascista, hace un barrido con los ojos hacia arriba (1:19) dando la impresión de que piensa e imagina lo siguiente que va a decir, así como después en (1:21), pensando su respuesta sobre los progres. Al final de la batería de preguntas sobre su condición de facha evade la mirada y la baja hacia la izquierda (1:45), como muestra de incomodidad. Levanta los ojos sin hacer barrido tras dar el dato de que “los votantes de Vox son los más leales”, dando sensación de que duda racionalmente de este dato. 
  • Párpados: Tensa los párpados inferiores (AU7) con cierta frecuencia (1:59) “que intenta dictar lo que es políticamente correcto” (2:19), “y sin embargo a él no se le denomina comunista” (1:47), “y sin embargo no me dicen cosas feas”, que interpreto como enfado contenido. 
  • Cejas: En varias ocasiones se observa AU2, subir las cejas, gesto asociado con escepticismo e incredulidad ante la afirmación de la “pretendida superioridad moral de la izquierda” (2:05), o negando que él dé más miedo (2:37), o ante el hecho de “no haber movilizaciones para amordazarlo” (2:33). 

PI es un hombre con un físico de apariencia mucho más frágil. Su actitud corporal sentado en la silla es de sumisión aparente, con los hombros encorvados, tripa hacia fuera. Rota suavemente en la silla a derecha e izquierda, en un signo de incomodidad. Las manos no reposan encima de la mesa y se sienta más lejos de ella. Su dominio del espacio es netamente inferior a SA. Sin embargo, al profundizar en el análisis surge la pregunta de si no se trata de un lobo con piel de cordero. 

En este fragmento utiliza menos gestos ilustradores que SA. Apoya puntualmente su discurso abriendo ambas manos de forma simétrica con actitud conciliadora y palmas hacia arriba (buscando justificarse) en (1:11) “formé una familia”, o señalándose y reforzando la idea (2:00) “que uno se pague su casa”. Sin embargo, generalmente utiliza más el puño cerrado, remarcando afirmaciones con un punto agresivo (0:56 “estoy dispuesto a pagar un peaje”; 1:44 “mi casa me la pago yo”). El gesto que encuentro más llamativo en relación a sus manos es el de tener agarrado un bolígrafo sin ninguna necesidad, lo cual transmite el sentirse inseguro…aunque consigue camuflar este aspecto con un tono de voz y unas microexpresiones faciales bastante agresivas. 

La pregunta clave de este video está relacionada con la compra de un chalet en una urbanización de lujo. La primera respuesta a “¿te comprarías de nuevo el chalet?” consiste en bajar la mirada (evasión, M64) y mantenerla así unos instantes, pensando quizás la respuesta, aunque lo veo como un gesto más bien teatral, pues seguro que estaba bien preparada. Afirma “sí” (0:9) asintiendo con la cabeza, pero inmediatamente dice “te voy a ser muy sincero” negando con la cabeza (M60), mostrando su cuestionamiento interno. En los minutos restantes hasta el final del video, PI asiente con la cabeza sin cesar. Interpreto que está convencido de que los hechos son evidentes y ningún favor le haría contradecirlos expresamente, aunque su verdadero sentir se expresa también de forma clara en otras microexpresiones como ahora describiré. 

Durante toda la larga respuesta relativa a la compra de su chalet mantiene AU4, el ceño fruncido, en una clara actitud de enojo. Mientras el entrevistador le corta su respuesta y reformula la pregunta (0:39), asiente con la cabeza…mientras los labios se contraen un segundo AU23 en señal de rabia ante lo que escucha. El movimiento de balanceo en la silla rotatoria se hace más notable.

La incomodidad es manifiesta. Al responder, comienza por morderse el labio inferior (AD32) como si se retractara de lo que va a decir antes de hablar o se estuviera conteniendo de lo que en verdad le gustaría decir, para a continuación elevar el tono de voz, “fíjate que yo me di cuenta” (0:48) con el fin de tratar de dar firmeza a su argumento. Llega casi a gritar unos segundos después cuando dice “es verdad” o “tengo que pagar un peaje”. Ante la referencia final a pertenecer a la casta que antes denunciaba, no sólo se mantiene el ceño fruncido y la voz elevada, sino que se inicia una frecuencia de parpadeo mucho mayor, síntoma de estrés, y finalmente aparecen reiteradas y rápidas elevaciones de cejas dando muestras de aparente sorpresa o ingenuidad. 

En los últimos segundos de la entrevista (2:30) relaja finalmente la tensión en el ceño al hablar de la piscina y aunque está de perfil parece esbozar pequeña sonrisa sincera con mínima formación de patas de gallo, manteniendo las manos en el regazo y una actitud de aparente sumisión. 

Analizando sólo el lenguaje corporal de esta breve muestra ¿qué candidato te parece más fiable?

¿A cuál entregarías tu voto?

Por: Yolanda Martín Sánchez-Cantalejo

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