Es muy frecuente que en las redes sociales me pidan analizar una fotografía; Usualmente, no ofrecen ningún contexto a pesar de que las peticiones son muy específicas, como por ejemplo “¿Le gusto?” “¿Pareciera que están a punto de separarse?” “¿Esa persona lo hizo?” “¿Son más que amigos?”, y mi favorita es, “¿Está mintiendo?”

Mi respuesta es generalmente la misma: “No lo sé, no puedo estar seguro”.

Puedo responder así con facilidad pues al no ofrecerme ningún tipo de contexto, el análisis de una fotografía se hace extremadamente difícil y genérico. Además, el engaño es ya de por sí difícil de detectar cara a cara; imagínense tratar de hacerlo a partir de una fotografía.

Quizá la televisión sea la responsable de estas suposiciones; los especialistas ficticios que vemos en varios programas parecieran tener la facultad de hacerlo de manera rápida y natural.

Tengo que admitir que en más de una ocasión, una fotografía espontánea expresa toda una historia sobre lo que está ocurriendo en el momento y lo que las personas sienten en ese instante, pero se trata de excepciones y no la regla. Si las fotografías son posadas, debemos ser especialmente cautelosos; no conocemos las circunstancias del momento y por ello no tenemos suficiente información para legar a una conclusión real.

Aquí tienes 10 recomendaciones que debes considerar si quieres analizar el lenguaje corporal en una fotografía:

1. El contexto es importante, ¿Cuándo se tomó la foto? ¿Dónde se tomó? ¿Por qué fue tomada, y por quién? ¿Pudo haber sido modificada de alguna manera?

2. ¿Fue éste un evento público o privado, y cuántas personas (incluyendo el fotógrafo) estuvieron presentes? Ten especial cuidado con fotos de políticos, las cuales se preparan con sumo cuidado.

3. ¿Sabía la persona que le estaban tomando una foto? La espontaneidad depende de este factor.

4. ¿Qué ocurrió antes de que la foto fuese tomada? En otras palabras, ¿Estamos en presencia de una reacción a algo ocurrido 5, 10, 20 minutos antes? Si observamos una emoción en la foto, ¿Podemos asociarla con un detonante previo?

5. ¿Es la persona tímida o introvertida, y reticente a que le tomen una foto? si es así, puede confundirse su expresión con la de desprecio u odio (simplemente no les gusta que les tomen fotos)

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6. Por otra parte, ¿Está acostumbrada a que le tomen fotos? Algunos politicos en particular practican para tener una “máscara” que mostrar siempre al público.

7. Si estamos observando muestras de incomodidad psicológica o distanciamiento, debemos saber el por qué. ¿Es por la foto en sí? ¿Habrá alguien más detrás del fotógrafo? Con frecuencia las fotos familiares producen rostros de verdadero fastidio al ser la enésima vez que los reúnen para la instantánea.

8. Más allá de los comportamientos diarios de interés (sonrisas, principalmente), presta atención a las demás características de la postura. ¿Qué tan cerca están las personas entre sí? ¿Tienen las piernas o los dedos de las manos cruzados? ¿Existe algún contacto físico particular? Éstas son las verdaderas señales que indican acercamiento y atracción.

9. El sólo hecho de saber que te están tomando una foto produce cambios en tu actitud, así que no te extrañe que lo que salga en la imagen no refleje con fidelidad tu ánimo en ese instante.

10. Olvida las selfies. Tienen poca calidad, están distorsionadas y generalmente dejan fuera el resto del cuerpo, el cual es importantísimo para determinar los verdaderos sentimientos.

En resumen: recuerda que cuando vemos una fotografía estamos observando un instante en el tiempo que no necesariamente refleja la realidad de ese momento; así que no te arriesgues a concluir más allá de lo que puedes afirmar a través del sentido común y el pensamiento lógico.

Jesús Enrique Rosas – Director, Knesix Institute

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